miércoles, 12 de agosto de 2009

Cosas que NO quiero hacer hoy (ni mañana)

1. No quiero escribir un ensayo sobre los orígenes del ensayo, cómo se expandió y desarrolló en Europa y en Hispanoamerica en letra Garamond (lo siento, no puedo llenar cuatro cuartillas de eso... de hecho, no puedo llenar cuatro cuartillas de casi nada...

2. Hoy y mañana no quiero recibir malas noticias (así que sí, evitaré leer periódicos y prender la televisión).

3. No quiero dormir en un sillón. La verdad es que adoro mi cama. Ese ha sido mi lugar favorito durante los últimos días (semanas) porque en verdad bajar al mundo en estos tiempos no es fácil.

4. No quiero seguir felicitando a gente en su cumpleaños por Facebook, porque aunque evita el contacto humano, socializar y mostrar un auténtico interés por la persona; en el fondo impide que puedas decir "se me olvidó" o "perdí mi agenda".

5. No quiero escuchar hablar al chaparrito espurio de lentes de su dichosa "guerra contra el narcotráfico". Ya han sido muchas muertes... México necesita un Presidente, pero más que nada, México necesita a sus ciudadanos.

6. No quiero comer comida chatarra. Quiero comer en mi casa: tranquila y viendo Grey's Anatomy.

7. Me rehuso a seguir escuchando a un profesor que dice que un párrafo es un párrafo sólo cuando tiene más de 4 líneas y menos de 16.

9. No voy a usar tacones (aunque tenga que ir a trabajar).

10. No subiré, bajo ninguna circunstancia, a un elevador.

Todo lo demás podría hacerlo hoy y mañana con gusto pero pasado no sé.

martes, 11 de agosto de 2009

De Bestias...


En serio... ¡cuánta bestia nos gobierna!

lunes, 3 de agosto de 2009

De Príncipes y Princesas


- Es un príncipe.



- ¿Cómo un príncipe?



- Sí, de esos que hace Disney. Yo pensé que no existían. Parece que no tiene defecto alguno. Y esa sonrisa...



- Sí, pero tú no eres una princesa.



- Ja! Sí, tienes razón.


Nunca he creído en los príncipes... en los azules menos; prueba de ello es que siempre he buscado (y vaya que me he encontrado con especímenes de colección) su antítesis. Me he empeñado en comprobar que se puede ser feliz y tener una historia "de cuento de hadas" con hombres egoístas, con pasados oscuros, con el corazón y la vida hecha un desastre monumental.

Rescatarlos y salvarlos y aceptarlos con sus vacíos se convirtió en mi deporte favorito. Todavía creo que en realidad es dificil que exista el príncipe encantado que llegará en un corsel blanco a rescatarme de.... bueno... de lo que sea (Emilio González por ejemplo).


Ahora es distinto. He buscado, observado, analizado y no: no hay rastros de un pasado tormentoso, ni de manías esquizofrenicas. No es un mujeriego empedernido, no hay vacíos irremediablemente suyos, ni complejos que superar pasando por encima de mí.


No sé cómo tratarlo porque me había acostumbrado a dar terapias de superación personal; porque me había acostumbrado a llorar y enojarme y a no ser relevante y a siempre "dar sin esperar nada", a "amar incondiconalmente"....



Me deja en ceros y sin saber qué decir o hacer o pensar o sentir.... y... creo que me gusta.






El Emigrante

« ¿Olvida usted algo? -¡Ojalá! »

Este es el cuento más corto escrito en lengua española.

Lo escribió Luis Felipe Lomelí y es mexicano.

Y sí, desplazó en 2005 al de Monterroso.

Nosé qué más decir del cuento: Todo muy claro.

viernes, 31 de julio de 2009

La Magia


Llegó la magia: vino con el agua. Y desde entonces no se ha ido, ha permanecido aquí, quieta. A pesar de los agujeros y los elefantes.


Llegó la magia: vino con el viento y las estrellas y las sonrisas.


No le gustan los elefantes pero los soporta: son muy grandes. Tampoco le agrada su memoria, todo recuerdan (seguro por eso son tan pesados). Ella dice que es mejor no recordar y olvidar y seguir: ligera.


Yo creo que tiene razón.


Nunca contesta mis preguntas. No hago las preguntas correctas, nunca las he hecho. Por eso me lleno de respuestas sin sentido, pesadas y abrumadoras. Dijo que debo de aprender a no preguntar y a sentir, y a vivir y a estar. Sólo estar. "No hay nada de malo con eso".


A veces se esconde. Dice que me esperará afuera del laberinto, que le dan miedo y no me acompañará hasta allá. Se sienta a esperar, nos ve con compasión, y lástima y coraje. No le gustan los laberintos: esos agujeros negros. Se sienta y observa y se ríe y espera; sobre todo eso: espera a que pase, a que salga medio aturdida. Entonces me abraza y dice que todo estará bien, pero que tengo que aprender a alejarme de ellos. "Tienes que aprender a respirar".


Le gusta estar y pasear, le gustan los libros y los helados.

lunes, 27 de julio de 2009

Escribir una entrada


Siempre he querido escribir una entrada larga, como esas que saben escribir Beto o Roque. O una corta e inquietante como las de Dayana. Siempre he admirado su destreza al escribir, la profundidad y claridad de las palabras.


A mí me da por escribir casi siempre de lo mismo, con lo mismo....



sábado, 16 de mayo de 2009

Sueño.

Cerrar los ojos y dormir.

Sólo quedan 49 días.

Regresé porque había que regresar, porque era necesario, porque esto de complicarme la vida se ha vuelto un hábito. Regresé por costumbre, porque sí. Porque no había otro camino. Porque lo decidí... porque después de todo ahí estaba y ahí había que terminar. Por miedo, por amor, por compromiso, porque aún conservo las "tercas esperanzas" de que esto sea algo más que 49 días... de que sea un proyecto de vida, de ciudad, de un mundo distinto.

Volver pero no al punto de partida. Volver pero no a comenzar. Bueno, a veces sí. Pero es sólo por momentos. Al final para regresar a donde estás tengo siempre que retroceder. Te veo. Igual. Sólo más máscaras encima. Más historias gastadas. Vacío, el mismo de siempre.